jueves, 12 de julio de 2018

TIERRA DE SOMBRAS





AUTORA: ELIZABETH KOSTOVA

EDITORIAL: UMBRIEL

EDICIÓN: 2017

MATERIA: NOVELA HISTÓRICA

PÁGINAS: 512

ISBN:978-84-92915-96-5




SINOPSIS:
Novela histórica  ambientada en Bulgaria que aúna elementos artísticos con la realidad de la represión comunista. La acción arranca en la actualidad cuando Alexandra Boyd, una joven estadounidense aspirante a escritora que ha perdido a su hermano en una excursión de senderismo, suceso del que se sienta algo culpable, viaja a Sofía para dar clases de inglés e intentar olvidar el asunto. Nada más llegar, ayuda a unos ancianos a subir a un taxi y, sin darse cuenta, se queda con una de sus bolsas. En su interior hay una urna que contiene cenizas humanas y una inscripción: Stoyan Lazarov. Con la colaboración de Bobby, un enigmático taxista que es poeta y activista político, emprende un largo viaje por el país en busca de los dueños de la urna, rastrea diversos lugares y se entrevista con amistades y familiares de Stoyan. Conoce de primera mano muchos detalles acerca de la historia de Bulgaria que enlazan con la trayectoria de Lazarov, excelente músico formado en Viena que regresó a su país en 1940 cuya carrera se vio truncada al ser detenido y llevado a un campo de trabajo en las canteras de Belene y Lovech, en plena posguerra comunista de la Europa del Este y quien, para sobrevivir, se refugió en la música. Alexandra y Bobby son vigilados constantemente e incluso son víctimas de un ataque por parte de autoridades que no desean que se investigue el tema, sin embargo logran descubrir la auténtica biografía de Stoyan. 

Mi opinión:  
Muy bien escrita, ¡es una belleza  las descripciones del país, la música y los personajes!. Las palabras muy bien elegidas: ¡un disfrute de lectura! También está cargada de suspense en la que a través de una estructura que alterna el pasado y el presente se trenza hábilmente el fuerte contraste entre la alegre música de violín y la cruda violencia de los campos de prisioneros del régimen comunista a principios de los años sesenta. El relato viene a ser como un intento de recuperar la memoria de uno de tantos héroes desconocidos de la historia.
¡Muy aconsejable!
Autora:

Elizabeth Kostova es una escritora estadounidense, de origen eslovaco (Connecticut, EEUU, 1964). Casada con un búlgaro. De ahí el amor por esta tierra. Estudió en la Universidad de Michigan y Yale.




jueves, 7 de junio de 2018

NOVELA HISTÓRICA




AUTORA: ELISABETH CAMDEN

EDITORIAL: PALABRA

EDICIÓN: 2018

MATERIA: NOVELA HISTÓRICA

PÁGINAS: 442

ISBN:  978-84-9061-697-0




SINOPSIS:

Tras una infancia repleta de incertidumbres, Lydia Pallas se ha forjado una vida perfecta y ordenada. Sus días transcurren a orillas del ajetreado puerto de Boston, donde su habilidad para los idiomas le ha proporcionado un
puesto envidiable como traductora de la Marina americana.
Su talento consigue atraer la atención de Alexander Banebridge, un hombre misterioso que necesita un traductor. Movido por su campaña personal para acabar con el tráfico de opio, Banebridge es una persona fría, metódica e implacable en sus propósitos. No puede permitirse enamorarse de Lydia y tendrá que luchar contra el amor que empieza surgir entre los dos.
Cuando sus enemigos consigan tomarle la delantera, Bane se verá obligado a recurrir a la ayuda de Lydia. Ella está dispuesta a demostrar su valía, pero no tardará en descubrir una cosa: llevar a cabo la misión de Bane supone poner a prueba su inteligencia y su valor hasta límites insospechados.
Mi opinión: ¡Me ha encantado! Es una historia que transcurre en el s.XVIII muy bien trazada con su dosis de intriga. Los personajes tienen sus ideales por los que luchan. Son gente que han crecido con dificultades y eso les ha ayudado a madurar y a hacerse un espacio en el que trabajar. ¡Os la recomiendo!
La autora: Elisabeth Camden, nacida en Estados Unidos. Estudió Historia en la Universidad de Luisiana. Vive en Florida. Trabaja en la Universidad de bibliotecaria y los fines de semana escribe. Ha publicado muchos títulos  pero en español sólo este libro.


Con Jesús Sacramentado

CON JESÚS SACRAMENTADO:

En la Iglesia esta semana se denomina la octava del Corpus Christi. ¿Por qué? Porque es difícil agradecer en un día la generosidad de Dios que ha querido quedarse con cada uno de nosotros en la Eucaristía.
Hablando con un enfermo hace unos días, se encontraba muy mal y le pregunté “Si podía recibir al Señor”. Me contestó “que su parroquia tenía un seminarista –ya diácono- que le llevaba la Comunión todos los días”.
Para las personas que tenemos fe, recibir al Señor, es la mejor medicina, si uno la recibe con las debidas disposiciones. Te  ayuda a  afrontar la enfermedad de otra manera, con paz en el alma y con fuerzas renovadas. Cuando uno no está bien cualquier extraordinario te parece un “mundo” y a lo mejor que entre alguien en tu casa es toda una “odisea”. Si tenemos familia que nos acompañe, preguntarles si supone mucho trastorno que nos traigan la Comunión y pedirla en la parroquia. Los sacerdotes estarán encantados de encontrar a personas que quieren estar más cerca de Dios.
Si no es posible, os animo a hacer Comuniones Espirituales: “Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre. Con el espíritu y fervor de los santos”.
Os dejé una enlace donde se podía acceder a un rato de adoración.
También hay una oración que a mi me gusta mucho y que os dejo:
"¡Cuan consoladores y suaves son los momentos pasados con este Dios de bondad! ¿Estas dominado por la tristeza? Ven un momento a echarte a sus plantas, y quedaras consolado. ¿Eres despreciado del mundo? Ven aquí, y hallaras un amigo que jamas quebrantara la fidelidad.¿Te sientes tentado? aquí es donde vas a hallar las armas mas seguras y terribles para vencer a tu enemigo. ¿Temes el juicio formidable que a tantos santos ha hecho temblar? Aprovechate del tiempo en que tu Dios es Dios de misericordia y en que tan fácil es conseguir el perdón. ¿Estas oprimido por la pobreza? Ven aquí, donde hallaras a un Dios inmensamente rico, que te dirá que todos sus bienes son tuyos, no en este mundo sino en el otro". Santo Cura de ArsSermón sobre el Corpus Christi
Y otra de Santa Teresa de Lisieux:
Sagrario del Altar el nido de tus más tiernos y regalados amores. Amor me pides, Dios mío, y amor me das; tu amor es amor de cielo, y el mío, amor mezclado de tierra y cielo; el tuyo es infinito y purísimo; el mío, imperfecto y limitado. Sea yo, Jesús mío, desde hoy, todo para Ti, como Tú los eres para mi. Que te ame yo siempre, como te amaron los Apóstoles; y mis labios besen tus benditos pies, como los besó la Magdalena convertida. Mira y escucha los extravíos de mi corazón arrepentido, como escuchaste a Zaqueo y a la Samaritana. Déjame reclinar mi cabeza en tu sagrado pecho como a tu discípulo amado San Juan. Deseo vivir contigo, porque eres vida y amor.
Por sólo tus amores, Jesús, mi bien amado, en Ti mi vida puse, mi gloria y porvenir. Y ya que para el mundo soy una flor marchita, no tengo más anhelo que, amándote, morir.




viernes, 1 de junio de 2018

LAS LUCES DE ASSAM



AUTORA: JANET MacLEOD TROTTER

EDITORIAL: AMAZONCROSSING

EDICIÓN: 2018

MATERIA: NOVELA HISTÓRICA

PÁGINAS: 524

ISBN: 978-29-1980017-9




SINOPSIS:
La historia comienza en las colinas de  Assam (India). Los Belhaven tienen plantaciones de te. El padre de familia lleva  siete años sufriendo la muerte de su esposa -una mujer india- con la que tuvo dos hijas. Se ha entregado a la bebida y el negocio va muy mal.
Clarissa, la hija mayor, guapa y resuelta trata de sacar a flote a su padre, a su hermana más pequeña Olive  y  los cultivos aunque todo le es adverso: el clima, la antigúedad de las instalaciones... 
Se presenta un joven Wesley Robson que trata de aconsejarlas pero, hay una rivalidad entre las familias desde hace generaciones y no quieren seguir sus consejos. Incluso, proponer casarse con Clarissa para quedarse con las tierras y darlas un nuevo rumbo.
Por supuesto, no aceptan semejante proposición y cuando fallece su padre tienen que dejarlo todo y marcharse a Inglaterra con un primo de su padre que practicamente las tiene a las dos de esclavas. 
Mi opinión: ¡Es todo un descubrimiento! La novela transcurre entre el año 1906 hasta después de la Primera Guerra Mundial. Los personajes son muy variados y están muy bien esculpidos. Son reales: con sus sueños, sus bajezas, luchadores, los que son buenos de verdad. Me ha gustado mucho. Está muy bien escrita.
La autora: Janet MacLeog Trotter. Gran Bretaña, 1956. Estudió en Edimburgo Antropología Social e Historia Escocesa. Empezó a escribir en 1980. En español sólo está este título y se anuncia la publicación del siguiente.

Novelas para público joven

Os dejo dos títulos que son fáciles de leer recomendables para gente joven. Los  personajes  son chicos jóvenes y  son muy cortas.





"OTOÑO AZUL EN BARCELONA" de Jose R. Ayllón
e  "INVIERNO EN VIENA" DE Petra Hartlieb

lunes, 21 de mayo de 2018

LA SONRISA DE LA VIRGEN

Virgen Blanca,catedral de Toledo
El Papa Benedicto XVI visitó Lourdes en el año 2008 y en la fiesta de la Virgen de los Dolores que celebra la Iglesia el 15 de setiembre, celebró Misa en el Santuario para los enfermos. Les dirigió esta homilía que, aprovechando que estamos en el mes de mayo y que va dirigida a todos los que sufrimos en el alma o en el cuerpo, os la dejo íntegra porque me parece que vale la pena leerla despacio. Cuando nos encontremos más cansados o necesitados acordarnos que la Virgen siempre está a nuestro lado y nos sonríe.
 “Ayer celebramos la Cruz de Cristo, instrumento de nuestra salvación, que nos revela en toda su plenitud la misericordia de nuestro Dios. En efecto, la Cruz es donde se manifiesta de manera perfecta la compasión de Dios con nuestro mundo. Hoy, al celebrar la memoria de Nuestra Señora de los Dolores, contemplamos a María que comparte la compasión de su Hijo por los pecadores. Como afirma san Bernardo, la Madre de Cristo entró en la Pasión de su Hijo por su compasión (cf. Sermón en el domingo de la infraoctava de la Asunción). Al pie de la Cruz se cumple la profecía de Simeón de que su corazón de madre sería traspasado (cf. Lc 2,35) por el suplicio infligido al Inocente, nacido de su carne. Igual que Jesús lloró (cf. Jn 11,35), también María ciertamente lloró ante el cuerpo lacerado de su Hijo. Sin embargo, su discreción nos impide medir el abismo de su dolor; la hondura de esta aflicción queda solamente sugerida por el símbolo tradicional de las siete espadas. Se puede decir, como de su Hijo Jesús, que este sufrimiento la ha guiado también a Ella a la perfección (cf. Hb 2,10), para hacerla capaz de asumir la nueva misión espiritual que su Hijo le encomienda poco antes de expirar (cf. Jn 19,30): convertirse en la Madre de Cristo en sus miembros. En esta hora, a través de la figura del discípulo a quien amaba, Jesús presenta a cada uno de sus discípulos a su Madre, diciéndole: “Ahí tienes a tu hijo” (Jn 19,26-27).
María está hoy en el gozo y la gloria de la Resurrección. Las lágrimas que derramó al pie de la Cruz se han transformado en una sonrisa que ya nada podrá extinguir, permaneciendo intacta, sin embargo, su compasión maternal por nosotros. Lo atestigua la intervención benéfica de la Virgen María en el curso de la historia y no cesa de suscitar una inquebrantable confianza en Ella; la oración Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María! expresa bien este sentimiento. María ama a cada uno de sus hijos, prestando una atención particular a quienes, como su Hijo en la hora de su Pasión, están sumidos en el dolor; los ama simplemente porque son sus hijos, según la voluntad de Cristo en la Cruz.
El salmista, vislumbrando de lejos este vínculo maternal que une a la Madre de Cristo con el pueblo creyente, profetiza a propósito de la Virgen María que “los más ricos del pueblo buscan tu sonrisa” (Sal 44,13). De este modo, movidos por la Palabra inspirada de la Escritura, los cristianos han buscado siempre la sonrisa de Nuestra Señora, esa sonrisa que los artistas en la Edad Media han sabido representar y resaltar tan prodigiosamente. Este sonreír de María es para todos; pero se dirige muy especialmente a quienes sufren, para que encuentren en Ella consuelo y sosiego. Buscar la sonrisa de María no es sentimentalismo devoto o desfasado, sino más bien la expresión justa de la relación viva y profundamente humana que nos une con la que Cristo nos ha dado como Madre.
Desear contemplar la sonrisa de la Virgen no es dejarse llevar por una imaginación descontrolada. La Escritura misma nos la desvela en los labios de María cuando entona el Magnificat: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador” (Lc 1,46-47). Cuando la Virgen María da gracias a Dios nos convierte en testigos. María, anticipadamente, comparte con nosotros, sus futuros hijos, la alegría que vive su corazón, para que se convierta también en la nuestra. Cada vez que se recita el Magnificat nos hace testigos de su sonrisa. Aquí, en Lourdes, durante la aparición del miércoles, 3 de marzo de 1858, Bernadette contempla de un modo totalmente particular esa sonrisa de María. Ésa fue la primera respuesta que la Hermosa Señora dio a la joven vidente que quería saber su identidad. Antes de presentarse a ella algunos días más tarde como la Inmaculada Concepción, María le dio a conocer primero su sonrisa, como si fuera la puerta de entrada más adecuada para la revelación de su misterio.
En la sonrisa que nos dirige la más destacada de todas las criaturas, se refleja nuestra dignidad de hijos de Dios, la dignidad que nunca abandona a quienes están enfermos. Esta sonrisa, reflejo verdadero de la ternura de Dios, es fuente de esperanza inquebrantable. Sabemos que, por desgracia, el sufrimiento padecido rompe los equilibrios mejor asentados de una vida, socava los cimientos fuertes de la confianza, llegando incluso a veces a desesperar del sentido y el valor de la vida. Es un combate que el hombre no puede afrontar por sí solo, sin la ayuda de la gracia divina. Cuando la palabra no sabe ya encontrar vocablos adecuados, es necesaria una presencia amorosa; buscamos entonces no sólo la cercanía de los parientes o de aquellos a quienes nos unen lazos de amistad, sino también la proximidad de los más íntimos por el vínculo de la fe. Y ¿quién más íntimo que Cristo y su Santísima Madre, la Inmaculada? Ellos son, más que nadie, capaces de entendernos y apreciar la dureza de la lucha contra el mal y el sufrimiento. La Carta a los Hebreos dice de Cristo, que Él no sólo “no es incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo exactamente como nosotros (cf. Hb 4,15). Quisiera decir humildemente a los que sufren y a los que luchan, y están tentados de dar la espalda a la vida: ¡Volveos a María! En la sonrisa de la Virgen está misteriosamente escondida la fuerza para continuar la lucha contra la enfermedad y a favor de la vida. También junto a Ella se encuentra la gracia de aceptar sin miedo ni amargura el dejar este mundo, a la hora que Dios quiera.
Qué acertada fue la intuición de esa hermosa figura espiritual francesa, Dom Jean-Baptiste Chautard, quien en El alma de todo apostolado, proponía al cristiano fervoroso encontrarse frecuentemente con la Virgen María con la mirada”. Sí, buscar la sonrisa de la Virgen María no es un infantilismo piadoso, es la aspiración, dice el salmo 44, de los que son “los más ricos del pueblo” (44,13). “Los más ricos” se entiende en el orden de la fe, los que tienen mayor madurez espiritual y saben reconocer precisamente su debilidad y su pobreza ante Dios. En una manifestación tan simple de ternura como la sonrisa, nos damos cuenta de que nuestra única riqueza es el amor que Dios nos regala y que pasa por el corazón de la que ha llegado a ser nuestra Madre. Buscar esa sonrisa es ante todo acoger la gratuidad del amor; es también saber provocar esa sonrisa con nuestros esfuerzos por vivir según la Palabra de su Hijo amado, del mismo modo que un niño trata de hacer brotar la sonrisa de su madre haciendo lo que le gusta. Y sabemos lo que agrada a María por las palabras que dirigió a los sirvientes de Caná: “Haced lo que Él os diga” (Jn 2,5).
La sonrisa de María es una fuente de agua viva. “El que cree en mí -dice Jesús- de sus entrañas manarán torrentes de agua viva” (Jn 7,38). María es la que ha creído, y, de su seno, han brotado ríos de agua viva para irrigar la historia de la humanidad. La fuente que María indicó a Bernadette aquí, en Lourdes, es un humilde signo de esta realidad espiritual. De su corazón de creyente y de Madre brota un agua viva que purifica y cura. Al sumergirse en las piscinas de Lourdes cuántos no han descubierto y experimentado la dulce maternidad de la Virgen María, juntándose a Ella para unirse más al Señor. En la secuencia litúrgica de esta memoria de Nuestra Señora la Virgen de los Dolores, se honra a María con el título de Fons amoris, “Fuente de amor”. En efecto, del corazón de María brota un amor gratuito que suscita como respuesta un amor filial, llamado a acrisolarse constantemente. Como toda madre, y más que toda madre, María es la educadora del amor. Por eso tantos enfermos vienen aquí, a Lourdes, a beber en la “Fuente de amor” y para dejarse guiar hacia la única fuente de salvación, su Hijo, Jesús, el Salvador.
Cristo dispensa su salvación mediante los sacramentos y de manera muy especial, a los que sufren enfermedades o tienen una discapacidad, a través de la gracia de la Unción de los Enfermos. Para cada uno, el sufrimiento es siempre un extraño. Su presencia nunca se puede domesticar. Por eso es difícil de soportar y, más difícil aún -como lo han hecho algunos grandes testigos de la santidad de Cristo- acogerlo como ingrediente de nuestra vocación o, como lo ha formulado Bernadette, aceptar “sufrir todo en silencio para agradar a Jesús”. Para poder decir esto hay que haber recorrido un largo camino en unión con Jesús. Desde ese momento, en compensación, es posible confiar en la misericordia de Dios tal como se manifiesta por la gracia del Sacramento de los Enfermos. Bernadette misma, durante una vida a menudo marcada por la enfermedad, recibió este sacramento en cuatro ocasiones. La gracia propia del mismo consiste en acoger en sí a Cristo médico. Sin embargo, Cristo no es médico al estilo de mundo. Para curarnos, Él no permanece fuera del sufrimiento padecido; lo alivia viniendo a habitar en quien está afectado por la enfermedad, para llevarla consigo y vivirla junto con el enfermo. La presencia de Cristo consigue romper el aislamiento que causa el dolor. El hombre ya no está solo con su desdicha, sino conformado a Cristo que se ofrece al Padre, como miembro sufriente de Cristo y participando, en Él, al nacimiento de la nueva creación.
Sin la ayuda del Señor, el yugo de la enfermedad y el sufrimiento es cruelmente pesado. Al recibir la Unción de los Enfermos, no queremos otro yugo que el de Cristo, fortalecidos con la promesa que nos hizo de que su yugo será suave y su carga ligera (cf. Mt 11,30). Invito a los que recibirán la Unción de los Enfermos durante esta Misa a entrar en una esperanza como ésta.
El Concilio Vaticano II presentó a María como la figura en la que se resume todo el misterio de la Iglesia (cf. Lumen gentium, 63-65). Su trayectoria personal representa el camino de la Iglesia, invitada a estar completamente atenta a las personas que sufren. Dirijo un afectuoso saludo a los miembros del Cuerpo médico y de enfermería, así como a todos los que, de diverso modo, en los hospitales u otras instituciones, contribuyen al cuidado de los enfermos con competencia y generosidad. Quisiera también decir a todos los encargados de la acogida, a los camilleros y acompañantes que, de todas las diócesis de Francia y de más lejos aún, acompañan durante todo el año a los enfermos que vienen en peregrinación a Lourdes, que su servicio es precioso. Son el brazo de la Iglesia servidora. Deseo, en fin, animar a los que, en nombre de su fe, acogen y visitan a los enfermos, sobre todo en los hospitales, en las parroquias o, como aquí, en los santuarios. Que, como portadores de la misericordia de Dios (cf. Mt 25, 39-40), sientan en esta misión tan delicada e importante el apoyo efectivo y fraterno de sus comunidades. En este sentido, saludo de modo particular, y doy las gracias también, a mis hermanos en el Episcopado, los Obispos franceses, los Obispos de otros lugares y los sacerdotes, los cuales acompañan a los enfermos y a los hombres tocados por el sufrimiento en el mundo. Gracias por vuestro servicio al Señor que esta sufriendo.
El servicio de caridad que hacéis es un servicio mariano. María os confía su sonrisa para que os convirtáis vosotros mismos, fieles a su Hijo, en fuente de agua viva. Lo que hacéis, lo hacéis en nombre de la Iglesia, de la que María es la imagen más pura. ¡Que llevéis a todos su sonrisa!”


LIBRO MÁS VENDIDO EN LA FERIA DEL LIBRO





AUTOR: DANIEL COLE

EDITORIAL: GRIJALBO

EDICIÓN: 2018

MATERIA: NOVELA POLICIACA

PÁGINAS: 480

ISBN: 978.84.253-5612-4




SINOPSIS:
La acción se inicia en Londres, año  2010 con el veredicto de un brutal delincuente que queda absuelto, decisión que lleva al detective William Fakes, apodado Wolf, a atacarlo violentamente ya que está convencido de su culpabilidad, motivo por el que es ingresado en un psiquiátrico. Años después, Wolf se reincorpora al trabajo, pero es un hombre solo, divorciado de una periodista. Un espeluznante crimen sacude a la ciudad cuando en un apartamento deshabitado aparece un cadáver a modo de muñeco de trapo formado por seis miembros pertenecientes a diferentes personas; además, a la prensa les llega la lista de las siguientes victimas entre las que se encuentra el propio Wolf. El equipo de New Scotland Yard investiga concienzudamente el caso para averiguar quiénes son las personas troceadas que componen el muñeco a la vez que intenta proteger a las próximos sentenciados a muerte y descubrir quién es el siniestro personaje que mata de forma tan terrible. William Fakes se implica a fondo en la tarea con sus métodos poco convencionales. Poco a poco se estrecha el cerco, parece que casi nadie posee una total inocencia y el ritmo crece hasta desembocar en un trepidante final. 

Mi opinión: La novela está muy bien escrita. Te va introduciendo en el caso al que se enfrenta la policía y lo va resolviendo con destreza para llegar a la "súper-acción" final.
No me ha gustado que el autor nos muestre –¡otra vez!- a un detective poco integrado en su grupo, desaliñado… como si los defectos fueran las prerrogativas de un buen policía. Tampoco es muy agradable el “muñeco” que da título a la novela, ¡es espantoso!, pero, hay que anotar que no se recrea describiendo todas estas “macabreces”. Así que sólo me aparecido un buen comienzo para ser el primer libro de este autor en cuanto a calidad literaria.
El autor: Daniel Cole, Inglaterra (1985). Paramédico de profesión. Esta es su primera novela. Se está adaptando como guión para una nueva serie.